La Federación Española de Fútbol destituyó el martes al seleccionador nacional femenino, Jorge Vilda, en medio de la polémica que rodea al suspendido presidente Luis Rubiales.
La destitución de Vilda se produce menos de tres semanas después de que España ganara la Copa Mundial Femenina por primera vez en la historia de la selección. Sin embargo, ha sido la celebración posterior de Rubiales la que ha atraído la atención mundial y desatado la indignación nacional.
Rubiales recibió una suspensión de 90 días de la FIFA después de besar en los labios a la jugadora Jenni Hermoso y de que se le viera entre el público celebrando la victoria con un agarrón en la entrepierna. Rubiales se negó a dimitir de su cargo ante las peticiones de que dimitiera. En lugar de ello, fue inhabilitado y se enfrenta a un proceso del gobierno español en su contra.
Vilda estuvo entre los que aplaudieron el discurso de Rubiales. Más tarde calificó el comportamiento de Rubiales de impropio y dijo que el drama empañaba la victoria de la Copa del Mundo Femenina. En su discurso, Rubiales apuntó a las “falsas feministas”.
El Presidente interino del fútbol, Pedro Rocha, pidió disculpas en una carta por el comportamiento de Rubiales. Rocha dijo que la federación tenía la responsabilidad de pedir “las más sinceras disculpas al mundo del fútbol en su conjunto”, así como a las instituciones futbolísticas, aficionados, jugadores – especialmente de la selección nacional femenina – “por el comportamiento totalmente inaceptable de su máximo representante.”
“En modo alguno su comportamiento representa los valores de la sociedad española en su conjunto, de sus instituciones, de sus representantes, de sus deportistas y de los dirigentes del deporte español”, escribió Rocha.
Vilda fue el seleccionador del equipo a pesar de un importante problema unos 10 meses antes de que comenzara el Mundial. Más de una docena de jugadores firmaron una carta quejándose de Vilda y de las condiciones de la selección. Los jugadores insistieron en que no querían la destitución de Vilda. Sin embargo, a pesar de la polémica, España perseveró y ahora tiene la oportunidad de alcanzar la gloria. Varios jugadores renunciaron en su momento y no formaron parte del equipo campeón.
