Después de una Q1 en la que muchos pilotos ya habían sido advertidos del riesgo de exceder los límites de la pista, el piloto mexicano de Red Bull era consciente de que tenía que completar como mínimo una vuelta en la Q2 para asegurar su pase a la Q3, ya que con un monoplaza como el actual RB19, incluso una vuelta ‘no perfecta’ te permite marcar un gran tiempo.
Sin embargo, Sergio Pérez vio como en todas y cada una de las vueltas que completó en la segunda ronda de la clasificación del Gran Premio de Austria eran eliminadas por exceder los límites de la pista en la curva 10, lo que obviamente anuló todos sus tiempos y le hizo caer hasta la 15ª plaza, siendo así el último clasificado al final de la Q2.
Pese a que desde el equipo le enviaron varias veces mensajes de radio pidiéndole que asegurase “una vuelta limpia” tras ver como su primer giro había sido eliminado, el mexicano, bajo presión, no logró responder y cumplir con el objetivo del equipo. Mientras que Max Verstappen sí lo hizo y acabó la segunda ronda clasificatoria con el mejor tiempo.
De esta forma, por cuarta vez consecutiva esta temporada, Checo se quedó fuera de la Q3 de nuevo por errores propios, algo totalmente imperdonable para un piloto de Red Bull Racing.
