Sergio Pérez no estará en su Cadillac marcado con el número 11 en la primera práctica libre del Gran Premio de Italia, carrera que se disputará en Monza este fin de semana, ya que su MAC-26 será conducido por el piloto estadunidense Colton Herta, reserva de la escudería americana.
Herta, quien actualmente milita en la Fórmula 2, está buscando la superlicencia para intentar tomar uno de los asientos titulares el próximo año, sin embargo su objetivo está lejano dado que no se encuentra cerca de finalizar dentro de los ocho primeros de la antesala de la Fórmula 1.
A pesar de ello, Cadillac le otorgará su tercera ocasión en el año a los mandos de un coche de F1 durante un fin de semana de competencia y lo hará por segunda vez en el monoplaza de Checo Pérez. Con esta participación, el mexicano ya no tendrá la obligación de entregar nuevamente su monoplaza. La normativa de la FIA exige que cada coche debe ser conducido en el año al menos en dos FP1 por un piloto novato. La anterior ocasión en que Herta reemplazo al mexicano fue en el Gran Premio de Barcelona-Cataluña.
Herta destaca el reto de manejar en Monza
Antes de su participación, Herta explicó que la configuración del monoplaza será uno de los principales desafíos, especialmente después de haber probado el auto en circuitos que requieren mayores niveles de carga aerodinámica. Monza, conocido como el templo de la velocidad, es un trazado donde las frenadas son pocas, pero bruscas, mientras que el acelerador es el gran protagonista.
“Esta es una excelente oportunidad para experimentar diferentes aspectos del MAC-26. Después de haber conducido en los circuitos de alta carga aerodinámica de Barcelona y Budapest, el desafío será muy diferente en Monza”, señaló Herta.
El piloto también explicó que las características del histórico trazado italiano exigirán mayor precisión al volante. “Con el auto configurado para tener poca resistencia al avance, se moverá más, lo que pondrá un mayor énfasis en la precisión en los puntos de frenada y en pasar por los pianos de las chicanes como si hubiera que atravesar el ojo de una aguja”, agregó.
