En un día marcado por la vuelta de José Mourinho al Santiago Bernabéu, fue Kylian Mbappé quien le dio tranquilidad en su regreso. Triplete del francés ante la Real Sociedad (4-1) en un partido con dudas en la primera parte y con exhibición de pegada en la segunda para dar aire al inicio del segundo proyecto de ‘Mou’.
Seis caras nuevas y nuevo entrenador
Real Madrid volvió a mostrar en los primeros 45 minutos la imagen de las dos últimas temporadas en su estreno en el Santiago Bernabéu. Esa que le lleva a que en diciembre se cumplan dos años sin sumar un título a sus vitrinas. Esa que hizo que volviera al banquillo José Mourinho como una vuelta de tuerca más en busca de la reacción.
El portugués volvió a pisar el césped del Santiago Bernabéu trece años después de su tumultuoso adiós, marcado por la división de opiniones sobre su figura en la afición y por la tensión de sus tres temporadas también fuera del césped. Y su regreso, como él mismo esperó al catalogarse de “no importante” en la víspera, no fue protagonista.
Aplausos, tímidos, cuando su nombre fue anunciado por megafonía y la grada de animación del club coreó su nombre y apellido en el minuto dos de partido, sin gran acogida por el resto de la afición que se dio cita en el Bernabéu.
Con la ilusión de un proyecto nuevo los aficionados se encontrarlon al mismo Kylian Mbappé, fiel a su cita con el gol. Se le escapó contra el Espanyol y se lamentó en exceso de sus ocasiones falladas al inicio ante la Real Sociedad, pero, aún así, sumó sus tres primeros goles de la temporada. El primero, en el minuto 40.
En un gol que dice más del asistente, Fede Valverde, que del propio Mbappé. El uruguayo, cuyo final de temporada pasada estuvo marcado por su incidente con Aurelien Tchouaméni y su figura en entredicho por sus desavenencias iniciales con Xabi Alonso, estrenó brazalete como primer capitán y se llevó el cariño de sus compañeros tras el gol.
Todos fueron a abrazar a Fede. Más que una asistencia para el uruguayo.
Real Sociedad no se dejaba
Eso sí, la felicidad duró poco en el Real Madrid. Cuatro minutos. Lo que tardó la Real Sociedad en aprovechar las lagunas defensivas de su rival. Balón al espacio para Job Ochieng, que desarboló a Ibrahima Konaté, aunque el peligro llegó por el otro costado.
Álvaro Carreras cerró en exceso, midió mal y llegó tarde a tapar su zona, dejando solo a Luka Sucic para el empate. El error no pasó desapercibido para Mourinho. Apuntado en su habitual libreta y reacción inmediata.
Retomaron ventaja y fue goleada
Vinícius cobró protagonismo… y volvió a escuchar pitos tras errores en el control e intentos de regate que quedaron en nada. Los cambiaría por cánticos a su favor minutos más tarde. Antes, los solventó Mbappé.
El francés, tras una pared con Bellingham, quien se erigió en protagonista en la segunda parte, en la frontal del área culminó la jugada con un remate potente al fondo de la portería de Alex Remiro. Doblete del galo para calmar las aguas y poner de cara a un encuentro que acabó saliéndole redondo a Mourinho.
El portugués pidió apoyo de su afición a sus jugadores, olvidando lo ocurrido la pasada temporada, y ‘Vini’ lo consiguió… con un gol cuyo mérito fue de un Bellingham que demostró calidad y lucha para alargar una jugada dentro del área y servirle el balón a puerta vacía al brasileño.
Renovado hasta 2032 hace unas semanas, Vinícius celebró besándose el escudo del Real Madrid y, sobre todo, se ganó el favor de los suyos.
No tanto como Mbappé, también criticado al final de la pasada temporada, y quien firmó un triplete este miércoles. El último, en el minuto 80, a pase de Vinícius, picando el balón ante la salida de Remiro. De la desesperación inicial a la confianza para gustarse en la definición.
Triplete de Mbappé, gol y asistencia de Vinícius y dos asistencias de Bellingham. El tridente del que Ancelotti, Xabi Alonso y Arbeloa no pudieron sacar todo su jugo y que ahora intenta exprimir Mourinho tuvo una efectiva puesta de largo en el Bernabéu.
Tres puntos para el Real Madrid y ninguno para una Real Sociedad que en la segunda parte no inquietó a Courtois.
