El primer choque entre Atlético de Madrid y Arsenal en las Semifinales de la Temporada 2025-26 de la UEFA Champions League terminó con empate de 1-1, duelo en el que los errores por parte de ambos equipos fueron claves.
Cabe destacar que los dos goles del encuentro, los cuales fueron marcados por Viktor Gyökeres y Julián Álvarez los consiguieron desde el manchón del área.
¿Cómo fue el Atlético de Madrid vs Arsenal?
Dentro de la suma igualdad, una ocasión de Julián Álvarez, cuyo derechazo fue repelido por David Raya, y otra de Noni Madueke, con un zurdazo que asustó a Oblak y a todos, un fallo fue fatal para el Atlético. Una imprecisión. ‘La Araña’ dejó un balón suelto… Y el Arsenal activó toda su calidad. Odegaard, Zubimendi y Gyokeres, que cayó en el área.
La carga fue de Hancko. Siempre quedará la duda de si fue o no suficiente para derribarlo. Si hizo más el delantero, perfilado solo ante el portero esloveno, por caerse o por seguir erguido. El árbitro, Danny Makkelie, lo señaló de inmediato. No admitió dudas el silbante, rodeado por los jugadores del Atlético. Por más que gritó Simeone desde lejos, al lado del cuarto árbitro. “No es penal, no es penal”, clamó el entrenador. El VAR lo confirmó. Penalti al minuto 44. Gyokeres lo transformó en el 0-1. Un golpe para el Atlético.
Con un cuarto de eliminatoria disputado, es el peor escenario. Es un gol en contra que te obliga a arriesgar, pero aún hay más de dos horas de juego que te exigen no descuidarte. Una nueva perspectiva para el Arsenal y un desafío absoluto de carácter para el Atlético, que volvió del vestuario sin Giuliano, con Le Normand y con un duelo por recomponer.
Media grada cantó gol en el inicio del segundo tiempo, cuando la falta directa de Julián Álvarez tomó la altura, logró el efecto, superó la barrera y se estrelló con el lateral de la red. Fuera. Una prueba de vida del conjunto rojiblanco. Jamás desistió. Ni lo hará. En diez minutos del segundo tiempo creó una doble ocasión más, salvada milagrosamente por Gabriel ante Griezmann, y el empate, con el gol de penalti de Julián Álvarez (1-1).
El Metropolitano tronó. Tembló con el salto de casi 70.000 espectadores y creyó de nuevo. Su grito único, enfervorecido, cuando una presión arriba del Atlético provocó la pérdida del Arsenal fue el anuncio de su fe en la victoria. En esa final de la Liga de Campeones que tanto le obsesiona desde 1974. O desde 2014 y 2016. La ve cerca. La siente. La quiere.
Era el momento del Atlético, frustrado por la intervención del larguero en el remate de Griezmann. No alcanzó la estirada de David Raya, pero el palo despejó la maniobra del atacante francés, en su última actuación europea en el Metropolitano, con una volea que salió fuera por centímetros. Otra de Lookman se perdió en las alturas. Quería más y más.
Lo merecía ya entonces. No sólo atacó más y mejor, sino que también aplacó al Arsenal, desaparecido en ataque. El triple cambio de Arteta incidió en ello: Saka, Trossard y Gabriel Jesús por Madueke, Martinelli y Gyokeres. Antes había quitado a Odegaard para dar entrada a Eberechi Eze.
Lookman dispuso del segundo gol. Su remate, centrado, lo atrapó David Raya. La resistencia era del Arsenal, las oportunidades del Atlético, que perdió por lesión en el tramo final de Julián Álvarez. Le faltó pegada y le sobra vida para la visita de la próxima semana al Estadio Emirates de Londres. También arrojo para sentirse con las mismas posibilidades que su rival de alcanzar la final de Budapest, con el suspense de un penalti sobre Eze que señaló primero el árbitro en directo y luego lo rectificó en el VAR. Un alivio.
